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MARÍA DE MAEZTU. La pedagogía difundida por la fuerza de la oratoria. - EL arte de la Oratoria
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maria de maeztu pedagogia y oratoria

MARÍA DE MAEZTU. La pedagogía difundida por la fuerza de la oratoria.

La excelente oradora y conferencista a la que nos referimos, nació en Vitoria en 1882. Su padre fue un ingeniero que se casó con una mujer inglesa, Juana Whitney. Estudió magisterio en Bilbao. Su madre, tras la muerte de su esposo, nos cuenta su biógrafa María Josefa Lastagaray, montó una residencia femenina en donde las chicas podían perfeccionar su formación.

 

Los hijos de la familia fueron cinco entre los que sobresalieron Ramiro, acreditado periodista internacional y Gustavo, reconocido pintor.

Empezó a ejercer su profesión de maestra de escuela, en 1902. En su cometido demostró tener una gran imaginación que la impulsaba a montar unas iniciativas pedagógicas tan originales como atractivas. Reconocía haber nacido para la labor educadora. Ello es lo que absorbía plenamente su vida. Ya lo escribió Ortega en la revista Plus Ultra en marzo de 1918: «sin incurrir en hipérbole, puede asegurarse que María de Maeztu es la primera pedagoga española«.

maria de maeztu pedagogia y oratoria

Antonina Rodrigo cita una observación pedagógica que María de Maeztu hizo en una conferencia que pronunció en la universidad de Oviedo: «Es verdad el dicho antiguo de que la letra con sangre entra, pero no ha de ser con la sangre del niño sino con la sangre del maestro«.

Su capacidad creativa le llevaba a no quedarse reducida a la escuela sino a dar a conocer también su pensamiento y sus prácticas pedagógicas a través de la prensa y de numerosas conferencias. Llama la atención la cantidad de giras pedagógicas que hizo tanto por España como por el extranjero.  María de Maeztu tenía una capacidad oratoria excepcional. Llenaba las salas en los colegios, los institutos, los centros educativos y culturales. Dio un curso en la Universidad Columbia de Nueva York. Y diversas conferencias en Cuba y en Méjico. Más adelante también, en Argentina.

Obtuvo una beca de la Junta de Ampliación de Estudios para realizar una investigación  en Marburgo (Alemania) -en donde coincidió con Ortega y Gasset–  sobre la fundamentación filosófica de la pedagogía.

De maestra de maestros de niños pasó a dirigir, en febrero de 1916,  la Residencia de Señoritas creada en Madrid por la Institución Libre de Enseñanza.

residencia de señoritas

En su trabajo de directora mostró los rasgos de su carácter. Una personalidad fuerte y enérgica que era apodada María la Brava por las estudiantes residentes. Considerada por algunas «severa y distante«,  producía en sus interlocutoras sensación de respeto y de admiración por la originalidad que llevaban consigo sus rasgos carismáticos. No tenía ningún miedo a censurar y a castigar cuando hacía falta. Todo lo que ocurría en la Residencia estaba controlado por ella. Sobre todo, los ingresos y los gastos llegando por su buena administración a construir el nuevo pabellón Arniches. El número de candidatas a la obtención de una plaza en la residencia iba cada año en aumento llegando a superar a los que se producían en la residencia masculina. Tras unos años de funcionamiento ya habían pasado por el centro más de un millar de alumnas.

Fue nombrada directora de la Sección de Primaria del Instituto Escuela. Durante la II República, en 1932 comenzó a ser profesora de la Universidad Central adscrita en las asignaturas de Pedagogía y de Historia de la Pedagogía.

Cuando mataron a su hermano Ramiro, angustiada por tan grande dolor se marchó de España y se estableció en Argentina.

Dio clases en el Instituto de Didáctica de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires. Allí murió el 7 de enero de 1948.

La gran afición de María de Maeztu al uso de la palabra oral.

            I -. El pensamiento que dio a conocer en sus conferencias.

Existe un rasgo en María de Maeztu que aparece por igual en todas las materias que aborda. El de estar siempre en vanguardia. Manifestar que lo que le preocupaba era la dimensión avanzada de la cuestión. Veámoslo en cinco materias.

            1ª) -. Sobre la religión y sobre la situación de la religión en España.

Afirmó en cierta ocasión en una tertulia de la que formaba parte a la que se sentía muy inclinada y en la que normalmente se encontraba solitaria entre hombres:

«… quizá sería el remedio de todos los males imperantes <una destrucción de todo lo establecido no con un espíritu de exterminio sino, por el contrario,  inspirado en un sano anhelo de renovación completa sobre un plan más elevado y de mayor justicia para todos. El advenimiento, después del cataclismo, de una era verdaderamente cristiana, más pura, más piadosa, y por lo tanto de una mayor comunicación con Dios«. Al decirlo, mostró tener gran confianza en la verdad de lo que afirmaba.

            2ª) -. Su pensamiento sobre la República.

María de Maeztu valoró el advenimiento del nuevo régimen republicano en España en 1931. Tuvo un parecer opuesto al de su hermano Ramiro a quien no hizo ninguna gracia el paso de la Monarquía a la República.  María seguía con gran interés lo que se debatía en las Cortes de la República tanto constituyentes como ordinarias.

He aquí uno de los aspectos a los que se refirió en cierta ocasión:

«En las Cortes estará representada la mujer porque parece ser elegible y yo supongo que, al hacerse la nueva Constitución se le dará el voto de modo que en la primeras cortes ordinarias que sucedan a las Constituyentes, la mujer  tendrá voto y podrá elegir sus representantes. Espero mucho del voto femenino«.

Y otro aspecto. El de la disolución de los jesuitas:

«La disolución de la Compañía de Jesús se está llevando a cabo pacíficamente, sin el menor gesto violento ni el menor ruido.  !Quién lo había de decir! ¡Parece que hemos caminado siglos en nueve meses!«.

            3ª) -. La igualdad del hombre y de la mujer.

Este fue su pensamiento:

» la mujer debe tener las mismas opciones culturales que su compañero. Debe ir al matrimonio con igualdad de derechos y de deberes. Es preciso que se abran a la mujer horizontes para vencer, en iguales condiciones que el hombre en la lucha por la vida, sin que tenga que depender de él. Precisa ponerla a su nivel y hacer de ella no solo la compañera que anima la lucha, sino la que une su esfuerzo al de su compañero y sigue sus huellas cuando los reveses y el cansancio hacen que él desfallezca. Y cuando la mujer tenga medios de vencer en la lucha por la existencia, irá al matrimonio, no mirándolo como tabla de salvación y aceptando a cualquiera, sino eligiendo y siguiendo los impulsos de su corazón«.

            4ª) -. Características de la formación universitaria en España para la mujer.

Las dio a conocer María de Maeztu en el congreso de la Federación Internacional de Mujeres Universitarias celebrado en Londres (Bedford College) en 1920. Asistieron mujeres de varios países de Europa: Italia, Holanda, Bélgica, Noruega, Checoslovaquia, Francia. Y de fuera de Europa: Estados Unidos, India. María lo hizo por medio de las siguientes palabras:

«En España las mujeres tienen derecho a estudiar en las universidades desde el siglo XIII, pero solamente desde principios de este siglo han hecho uso de él. Hay once universidades en España y todas ellas confieren el título de licenciado. El de doctor solo se obtiene en Madrid.

            La Residencia de señoritas de Madrid. Es la primera que como tal ha sido creada para mujeres estudiantes. Tiene capacidad para ochenta y cinco plazas y concede becas a las estudiantes con problemas económicos. En caso de mérito especial puede estudiar en el extranjero. 

            Carreras para mujeres. Aunque relativamente pocas mujeres son licenciadas, la mayoría de las que lo son tienen éxito en sus profesiones, tanto las doctoras en medicina en Madrid como varias farmacéuticas en provincias; también hay algunas trabajando en archivos y bibliotecas, varias doctoras en filosofía y una profesora de universidad.

            La entrada de las mujeres en la vida pública ha sido bien recibida, pero como en la mayoría de los países las españolas reciben salarios más bajos que los hombres«.

            5ª) -. Su preocupación por la escuela.

Su pensamiento sobre lo que sucedía en relación con la escuela rural, la mostró María de Maeztu en una larga conferencia dada en el II Congreso de Estudios Vascos celebrado en Iruña (Pamplona) en agosto de 1920:

«… la despreocupación que han tenido nuestros poderes públicos al tratarse de nuestra escuela primaria, especialmente de la escuela rural. La mayoría de nuestros gobernantes y aún de nuestros partidos políticos (izquierdas y derechas) han permanecido  ausentes de este movimiento de reforma. Y bajo las amplias bóvedas del Congreso apenas ha sonado una vez la voz serena de un diputado que hablase en nombre de la escuela rural.

            A lo sumo se han preocupado algo de la cultura superior universitaria. Y en los últimos presupuestos, de los sueldos de los maestros. Pero le ha faltado siempre el interés cálido de la humilde escuela de pueblo perdida entre las montañas«.

A lo dicho hay que añadir lo que le preocupaban los temas de la nueva pedagogía de las escuelas como la Escuela Heroica y la Escuela del Trabajo. La pedagogía de la Escuela heroica consistía en la formación del héroe, es decir, del hombre superior que hace un esfuerzo por romper con la tradición y las costumbres a partir de la formación recibida en la escuela. La de la Escuela de Trabajo fomentaba las disposiciones innatas de cada alumno tanto para teorizar como para la aplicación práctica.

            II -. La forma de la expresión oral de María de Maeztu.

El diplomático chileno Carlos Morla nos dice cómo era la forma habitual de hablar de María de Maeztu:

carlos Morla

» … se expresa con una locuacidad que, a veces, es imposible seguirla. Es inconcebible la cantidad de cosas que hilvana en tan breve periodo. Es una tarabilla, pero llena de criterio y de buen sentido: <una tarabilla que sabe lo que dice>«.

«María de Maeztu es una mujer de calidad excepcional, en extremo culta y de una actividad asombrosa«. «Es lista, avispada, de una rapidez asombrosa. Diríase que anduviera sobre patines de ruedas. Expresa en un minuto – con una facundia prodigiosa – lo que Gabriela (Mistral) – con su calma reflexiva – tarda un cuarto de hora en formular. Y acciona con las manos velozmente, sin desperdiciar un segundo, como una persona que no tiene tiempo que perder, con la celeridad de un tren expreso que pasa. Posee la movilidad del mercurio«.

Ya desde muy joven, cuando conferenciaba, buscaba tener una presencia atractiva cuidando de que su voz acompañase la firmeza de sus convicciones. La prensa, se refirió a la primera conferencia que dio en su vida. Fue en Bilbao, en julio de 1904, en la sociedad liberal El Sitio: «arrolló se el velo al sombrero, dejando al descubierto su interesante rostro de niña y comenzó a hablar como habla ella, sin afectación ni encogimiento, con palabra segura y persuasiva«.

Otros testimonios nos dan entender que de joven María manifestaba algún rasgo de cierta inmadurez juvenil que no por ello ocultaba las cualidades que le habían de caracterizar en el futuro. Así escribía Ortega de ella: «Le hace falta hacerse el espíritu más compacto: es un poco atolondrada y confusa. Sus éxitos le han producido una formación psíquica que yo llamaría de espuma de jabón, porque muchas partes del volumen espiritual estas pseudo-formadas por cierta vanidad, no mala, pero justamente vana«. Ortega deseaba, queriendo que se decidiese a trasladarse a Madrid, poner de su parte, «para fijar un poco el espíritu de María«.

Julio Caro Baroja nos da a entender cómo hablaba:

Julio caro baroja

«con mucha autoridad y suficiencia y se veía que tenía alta idea de su misión. Yo sospecho que no era tan inteligente como creía mi madre. Acaso esta sospecha provenga de cierta duda general acerca de la inteligencia de los pedagogos».   

La pedagoga María de Maeztu no se entretuvo en dejarnos por escrito cómo debía darse una conferencia o una clase o cómo había que hablar en público. En los programas de las instituciones de María está incluidos el canto, la música, el dibujo, los juegos, la urbanidad. No está, sin embargo, el hablar en público.

Hay con todo, unas ideas sobre el arte de hablar que deben ser enseñadas a los niños (Sección Preparatoria del Instituto Escuela dirigida por María de Maeztu) que son muy útiles:

«el arte de hablar es, ante todo, el arte de pensar«.   El cuidado consagrado a la claridad y a la corrección de la lengua, se traduce en la claridad y corrección del pensamiento. Propone que «el niño exprese todo lo que concibe e interprete todo lo que lee y oye«.

Es una gran lástima que no podamos contar con más material. Pero podemos deducir lo que queremos saber por las valoraciones que hizo de las conferencia y clases de otros, por ejemplo, las de Ortega. Así nos dice de la clase que dio el filósofo con motivo de sus bodas de plata el 19 de noviembre de 1935. En la entusiasta valoración María de Maeztu evoca la primera clase que le oyó en octubre de 1909:

Ortega

«Ortega entra, como el primer día en su primera clase, con su carpeta de cuartillas bajo el brazo y sube a la plataforma. No hay discurso, no hay alusión al acto. Es una lección como la de todos los días. El maestro parece no enterarse que estamos allí para tributarle un homenaje. Su preocupación está  puesta en la tarea, en la labor: en que la obra humilde, tan humilde como difícil que consiste en transmitir la idea al cerebro del alumno, resulte, precisamente en ese día de sus bodas de plata, lo más perfecta posible«.

María nos ha dicho aquí lo esencial de lo que es dar una clase. Una obra tan humilde como difícil. Transmitir la idea, de la manera más perfecta posible, al cerebro del alumno.

A continuación, María se refiere al método:

«ese método que consiste en actualizar  el pensamiento, en hacerlo vivo, es el mismo. La misma belleza en la palabra; la misma manera de intuir la imagen, de concebir la idea y cubrirla y descubrirla con la metáfora; la misma perfección, en suma«.

Otra ocasión en la que nos habló de otra dos conferencias de Ortega fue en 1924. El título que tuvieron fue «Marta y Maria o Trabajo y Deporte». María nos dice: «fueron bellísimas: muy nuevas en la forma oratoria, aún dentro de su mismo estilo, y muy ricas, tal vez excesivamente ricas en conceptos poco usados. La primera con trozos de literatura perfectos; la segunda, más intensa y jugosa«.

¿Cuál era el efecto que producía en las oyentes? . En primer lugar, el impacto en la directora: «era un encanto oírle, uno de esos goces estéticos que se disfrutan pocas veces en la vida«. Y en las alumnas: «las chicas de la casa todavía están repitiendo sus frases«.  Era la oratoria de Ortega que le gustaba a María. La oratoria que imitaba.

También fue modélica la conferencia de Gabriela Mistral (futuro premio Nobel) que causó un impacto extraordinario en el auditorio. María de Maeztu nos dice: «Yo hice la presentación y leí algunas de sus poesías  y la <oración de la maestra>; y ella, de una manera espontánea y  admirable hizo un comentario a su oración. Comentario tan lleno de fervor religioso que nos transportaba a un mundo lejano y distinto «.

Y a continuación, añade: «Las chicas la recibieron como no han recibido hasta ahora a nadie. Cuando ella se levantó a hablar fue un momento de intensa emoción ver a las 170 alumnas puestas en pie, tributarle una ovación que duró algunos minutos«.

            Gestora de la palabra oral de los demás.

María de Maeztu, además de ser oradora, fue una gran gestora de la palabra oral de los demás. Lo sabemos por la importancia que daba a las conferencias en el programa de estudios de la Residencia de Señoritas. Había conferencia los viernes por la mañana y también los sábados de nueve y media a diez y media de la noche. Y por la categoría de los conferenciantes que invitó a la residencia.

Su gran capacidad para las relaciones públicas la aplicó a tener trato íntimo con los grandes intelectuales del país. Para ello contaba con su familia, sus estudios, su asistencia a congresos. El elemento institucional tuvo también mucho peso: el ser directora de la Residencia de Señoritas desde cuyo puesto invitaba a notables personalidades a conferenciar a las alumna de la residencia. Así, Ortega, Unamuno, Pérez de Ayala, Eugenio Montes, Menéndez Pidal, Marañón, Juan Ramón Jiménez, Azorín, Alberti, Américo Castro, Sánchez Albornoz, varias escritoras españolas y unas poetisas sudamericanas. Y un larguísimo etcétera. Había que contar también con las eminentes intelectuales que se alojaban en alguna que otra ocasión en la residencia como Madame Curie y María Montessori.

Toda una potencia intelectual, organizativa y relacional que al transmitirse al uso de la palabra se manifestaba con una capacidad oratoria extraordinaria.

La gran biógrafa de María de Maeztu es María Josefa Lastagaray.

Después de María de Maeztu y para finalizar con el elenco de grandes oradores y oradoras que estamos presentando, vienen Churchill, Elsa Punset y Jean Monnet, de los cuales transmitimos a los oyentes su capacidad pragmática de la que podemos sacar mucho provecho.

Carlos
carlos.llerena@theshedcoworking.com
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