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JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA. La exaltación poética de la oratoria. - EL arte de la Oratoria
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Jose antonio primo de rivera

JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA. La exaltación poética de la oratoria.

José Antonio Primo de Rivera fue una personalidad brillante. Un joven «inteligente y lleno de recursos», como nos dice Stanley G. Payne, uno de sus biógrafos. Estudió derecho y al mismo tiempo acumuló una amplia formación literaria en la que destacaban los idiomas modernos y la poesía. Una poesía ajena, que asimilaba con entusiasmo y una poesía propia,  que creaba para sí mismo en privado.

 

Era además, José Antonio, un hombre popular dotado de una rica capacidad para las relaciones sociales.

 José Antonio Primo de Rivera fue un gran orador. Fundador del partido político Falange Española recibió del partido fascista, creado en Italia por Mussolini, un claro y decidido influjo. Uno de los transmisores de la mencionada influencia fue Sánchez Mazas, falangista de los primeros,  que residía en Roma como corresponsal del ABC de Madrid.

Mussolini

Mussolini era también un gran orador. Como tal se prodigaba con frecuencia. Desde el largo balcón que se abre a la plaza Venecia, arengaba a la multitud allí congregada con fervoroso estilo:

            «Io da piccolo avebo il compito aspro e duro di domare il ferro. M´adesso ho il compito ben piu aspro e ben piu duro di domare le anime«.

            «Yo de niño tenía el oficio áspero y duro de domar el hierro. Pero ahora tengo el oficio mucho más áspero y mucho más duro de domar los espíritus«.

De José Antonio. como orador, son dignos de destacar estos tres aspectos: Primero: el lirismo. Segundo: la simplificación de las ideas. Tercero: la voluntad de desacreditar al adversario.

De todos los discursos de José Antonio hay uno que resalta por su calidad oratoria. Es el discurso fundacional de la Falange Española. Vamos a tomarlo como modelo de la oratoria joseantoniana. Un discurso extraordinariamente preparado. Recoge no solo ideas manifestadas por su autor en escritos y discursos sino también frases logradas.

Refirámonos en primer lugar al lirismo, a la profunda capacidad poética que tenía y que muy vivamente trasladaba a sus discursos.

Su intensa formación poética la adquirió por medio de la lectura y la declamación de eminentes autores.Entre todos ellos destacaba, en inglés, Rudyard Kipling, el autor de El Libro de la Selva.

Rudyard Kipling

Se sabía de memoria y recitaba en su lengua original el poema If… En castellano, Si …

            «Si puedes conservar tu cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden y te echan la       culpa;                                                                                               

 si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda …

            Tuya es la tierra y todo lo que hay en ella;                                                 

            y lo que es más, serás un hombre, hijo mío». 

Junto a Kipling hay que poner a Rubén Darío:

Ruben Dario

            «Eres los Estados Unidos; eres el futuro invasor; de la América ingenua que tiene sangre indígena; que aún reza a Jesucristo y aún habla en español«.

Y a Juan Ramón Jiménez, a Rafael Alberti, a los hermanos Machado. Recordemos a Antonio:

Antonio Machado

            «Castilla miserable, ayer dominadora; vestida en sus andrajos, desprecia cuanto ignora«.

Se dejó influir también con gran profundidad, por las dimensiones poéticas de Unamuno, de Ganivet, de Baroja, de Ortega y Gasset.

Ortega y Gasset

Así escribió Ortega:

            «España no es nada. Es una antigua raza berberisca en donde hubo algunas mujeres hermosas, algunos hombres bravos y algunos pintores de retina genial«.

De forma muy parecida, hablaba en sus discurso de Castilla:

            «Castilla … la tierra sin galas ni pormenores; la tierra absoluta, la tierra que no es el color local, ni el río, ni el lindero, ni el altozano. La tierra que no es ni mucho menos, el agregado de unas cuantas fincas, ni el soporte de unos intereses agrarios para regatearlos en asambleas, sino que es la tierra; la tierra como depositaria de valores eternos, la austeridad en la conducta, el sentido religioso en la vida, el habla y el silencio, la solidaridad entre los antepasados y los descendientes. Y sobre esta tierra absoluta, el cielo absoluto«.

            Su bagage literario y poético estuvo tan patente que sirvió de atractivo a numerosos jóvenes que cultivaban la lírica: Sánchez Mazas, Jiménez Caballero, José María Afaro, Agustín de Foxá, Dionisio Ridruejo.

            Del discurso fundacional del teatro de la Comedia destacamos el contenido dividido en tres partes (la primera es una crítica al liberalismo; la segunda al socialismo y la tercera es una exposición muy sintética del programa  del nuevo movimiento). Y también la utilización de aforismos y de epítetos que consiguen un lirismo oratoriamente hablando muy arrebatador.

Jose antonio primo de rivera fundador de Falange

            Fijémonos en el exordio: «Nada de un párrafo de gracias. Escuetamente gracias como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo«.

            Las palabras «escuetamente» y «laconismo» dan a la afirmación un cierto toque lírico muy característico. Nos muestran la originalidad de las palabras brillantes incansablemente buscadas.

            Primera parte. La crítica al liberalismo. Simplificación de las ideas.

            Un orador político es lo más opuesto que hay a un pensador filosófico. El pensador filosófico pretende bucear en los estratos más profundos de la realidad buscando las explicaciones, con frecuencia, muy poco claras, de las causas, de los efectos, de unas relaciones verdaderamente poco al alcance del hombre normal. El orador político lo que desea es cautivar a quien le escucha y ponerle al servicio de su concepción del poder y de sus ideales organizativos. Dos objetivos diametralmente opuestos. ¿Qué pasa cuando se encuentran? El filósofo no puede reconocer al político como tal. Ni muchísimo menos. El político tiene que reducir la dimensión filosófica del pensador para llevarla bien a su gloria, bien a su descrédito.

            A José Antonio de Rivera se le ocurrió poner a Rousseau y a su teoría de la voluntad general como la base profunda de los principios del liberalismo. Tuvo que presentar la teoría del pensador ginebrino a un público ansioso de construir una ideología política crítica del sistema imperante y estimulante de un programa mejor, un programa incluso perfecto para la sufriente sociedad en la que se encontraba.

            ¿A qué técnica acude José Antonio? A la técnica de la simplificación. Una simplificación en su esencia, desde el punto de vista oratorio, adecuada.

            La idea general de Rousseau está bastante bien captada por José Antonio. Trasladamos algunos de sus párrafos más significativos incluyendo a nuestro pesar algún epíteto un tanto despreciativo:

Rousseau

            «Juan Jacobo  Rousseau vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categoría permanentes de razón sino que eran decisiones de voluntad«.

            «Juan Jacobo Rousseau suponía que el conjunto de los que vivimos en un pueblo tiene un alma superior, de jerarquía diferente a cada una de nuestras almas, y que ese yo superior está dotado de una voluntad capaz de definir lo justo y lo injusto, el bien y el mal. Y como esa voluntad colectiva, esa voluntad soberana, solo se expresa por medio del sufragio -conjetura de los más que triunfa sobre la de los menos  en la adivinación de la voluntad superior – venía a resultar que el sufragio, esa farsa de las papeletas entradas un una urna de cristal, tenía la virtud de decirnos en cada instante si Dios existía o no existía, si la verdad era la verdad o no era la verdad, si la Patria debía permanecer o no permanecer o, si era mejor que, en un momento se suicidase«.

            Sobre la base de dicha descripción José Antonio monta una exaltación poética gloriosa dedicada a los tiempos antiguos y una dura y algo estrafalaria exageración muy negativa para el liberalismo que él dibuja al auditorio.

            He aquí la primera: «Antes, en otras épocas más profundas, los Estados, que eran ejecutores de misiones históricas, tenían escritas sobre sus frentes ya aun sobre los astros, la justicia y la verdad«.

            Y la última: «Para el Estado liberal solo era lo importante que en las mesas de votación hubiera sentado un determinado número de señores; que las elecciones empezaran a las cocho y acabaran a las cuatro; que no se rompieran las urnas.  Cuando el ser rotas es el más noble destino de todas las urnas«.

            Segunda parte. La crítica al socialismo.

Socialismo utopico

            De nuevo una exacta división en partes. «El socialismo, que fue una reacción legítima contra aquella esclavitud liberal, vino a descarriarse, porque dio, primero, en la interpretación materialista de la vida y de la Historia; segundo, en un sentido de represalia; tercero, en una proclamación del dogma de la lucha de clases«.

            «El socialismo, sobre todo el socialismo que construyeron, impasibles en la frialdad de sus gabinetes los apóstoles socialistas, en quienes creen los pobres obreros ;… el socialismo así entendido no ve en la Historia sino un juego de resortes económicos: lo espiritual se suprime; la Religión es el opio del pueblo; la Patria es un mito para explotar a los desgraciados. Todo eso dice el socialismo. No hay más que producción, organización económica. Así es que los obreros tienen que estrujar bien sus almas para que no quede dentro de ellas la menor gota de espiritualidad.

            No aspira el socialismo a restablecer una justicia social rota por el mal funcionamiento de los estados liberales, sino que aspira a la represalia; aspira a llegar a la injusticia a tantos grados más allá cuantos más acá llegaron en la injusticia los sistemas liberales.

            Por último, el socialismo proclama el dogma monstruoso de la lucha de clases; proclama el dogma de que las luchas entre las clases son indispensables, y se producen naturalmente en la vida, porque no puede haber nunca nada que las aplaque. Y el socialismo, que vino a ser una crítica justa del liberalismo económico, nos trajo, por otro camino, lo mismo que el liberalismo económico: la disgregación, el odio, la separación, el olvida de todo vínculo de hermandad y de solidaridad entre los hombres«.

            Tercera parte. La presentación del nuevo movimiento.

Jose Antonio Primo de Rivera

                        «La Patria es una unidad total en que se integran todos los individuos y todas la clases. …

Con eso ya tenemos todo el motor de nuestros actos futuros y de nuestra conducta presente, porque nosotros seríamos un partido más si viniéramos a enunciar un programa de soluciones concretas. En cambio, cuando se tiene un sentido permanente ante la historia y ante la vida, ese propio sentido nos da los soluciones ante lo concreto.

            … 1 -. «Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino«.

            2 -. «Que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio, nacemos todos miembros de una familia, somos todos vecinos de un Municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo

            3 -. «Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre

            Y «queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. … Bien está sí, la dialéctica como primer elemento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria«.

            Aforismos y epítetos de la oratoria josé antoniana.

            Aforismos: «el dogma monstruoso de la lucha de clases», el hombre «portador de valores eternos», «el espíritu religioso, clave de los mejores arcos de nuestra Historia», «no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas», «a los pueblos no los ha movido nadie más que los poetas», «presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas».

            Epítetos: «laconismo militar», «hombre nefasto», «inasequible al desaliento», » altísima función de gobernar», «descanso intranquilo», «trágico sarcasmo», «máxima dignidad liberal», «elegancia rústica», «unidad total», «síntesis trascendente», «atmósfera turbia», «noche crapulosa», «restos desabridos», «banquete sucio», «vigilancia tensa, fervorosa y segura». 

            La conclusión poética final del nuevo programa.

            «A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!

            En un movimiento poético, nosotros levantaremos este fervoroso afán de España; nosotros nos sacrificaremos; nosotros renunciaremos, y de nosotros será el triunfo, triunfo que -¿para qué os lo voy a decir ? no vamos a lograr en las elecciones próximas. … No está ahí nuestro sitio. … Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales, los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera, aunque tal vez transitemos, de paso, por el otro. Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas. Que sigan los demás con sus festines. Nosotros fuera, en vigilancia tensa, fervorosa y segura, ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas«.

            Efectos de la dimensión poética de la oratoria expuesta.

            El biógrafo de José Antonio, Gil Pecharromán, pondera el inmenso atractivo que la figura de José Antonio ejerció sobre millones de sus conciudadanos. Fueron muchos los jóvenes que se afiliaron a Falange en comparación con quienes los hicieron a otros grupos como las JONS, los albiñanistas o los monárquicos de Renovación Española. En poco tiempo se contaron varios millares. Los biógrafos de José Antonio insisten en que uno de los factores del éxito, sobre todo entre los estudiantes, fue la retórica del fundador. Muchos de los jóvenes afiliados eran poco conscientes de la ideología que movía a los dirigentes. Eran confiados, alegres, tenían un espíritu muy deportivo. A José Antonio le preocupaba que adquirieran una formación más profunda. Así les hablaba:

            «El Paraíso no es el descanso. El Paraíso está contra el descanso. En el Paraíso no se puede estar tendido; se está verticalmente, como los ángeles. Pues bien, nosotros,  que ya hemos llevado al camino del paraíso, las vidas de nuestros mejores, queremos un paraíso difícil, erecto, implacable; un paraíso donde no se descanse nunca y que tenga, junto a las jambas de las puertas, ángeles con espadas«.

            José Antonio en el Parlamento.

jose antonio falange española

            José Antonio Primo de Rivera tomó en el parlamento una parte muy poco activa. Cuando tenía que hablar se preparaba con mucho cuidado. Procuraba impresionar favorablemente a los grandes oradores de la izquierda como Prieto y Azaña. Se imponía por su encanto personal y por su elocuencia.

            Rechazaba la Constitución y el parlamento republicano. Estaba solo pues no fue elegido para ninguna comisión y solo podía intervenir en el pleno. Se mostró provocativo y defendió permanentemente el totalitarismo.

            Gil Robles dijo de él que su oratoria era más académica que parlamentaria pero que, con el paso del tiempo, consiguió ser un parlamentario eficaz. Su amigo personal, Serrano Suñer, consideraba que sus palabras eran demasiado académicas y poco vigorosas. Ramiro de Maeztu valoró la eficacia de su figura y de sus ademanes. Decía que no recordaba ni a Mussolini, cuya figura evocamos al principio,  ni a Hitler. Que más bien recordaba al orador británico, líder de los laboristas, Ramsay Mc Donald. Muestra de la expresión elegante de su formación inglesa.

            Un buen biógrafo para conocer a José Antonio  primo de rivera es Stanley G. Payne. Buena parte de sus discursos están recogidos en algún compendio de sus obras selectas.

            La oradora que presentamos a continuación es María de Maeztu, según Ortega, «la primera pedagoga española». Y no solo oradora sino también gestora de la palabra oral de eminentes contemporáneos .

Carlos
carlos.llerena@theshedcoworking.com
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